sábado, 27 de octubre de 2012

Si la lluvia arrecia

Si la lluvia arrecia, no respondo de mí.
Y, aún así, puede que siga lloviendo.

Y si la lluvia sigue insistiendo...
escucharé el sonido de sus pasos solitarios
bajo mi ventana,
y, quizás despierte en mí un sentimiento.
Y quizás sea el miedo de que la lluvia me empape,
los párpados y hasta los andares.

Y si la lluvia sigue arreciando, lo aseguro,
que no respondo de mí...
Que le acabaré haciendo el amor
con el corazón llameante y al desnudo.


viernes, 26 de octubre de 2012

La vida es darse* E. Galeano


Pinchar en la imagen
Hace tiempo que mi vida dejó de serlo,
para convertirse en un vuelo.
Un vuelo sutil y ligero que a pequeños saltos
me lleva de nube a estrella,
de árbol a sendero.

De abajo a arriba y de arriba a abajo,
degustando cada paso, cada inciso,
en un discurrir tranquilo,
en el que embriagada de amor y afecto,
la soledad de mi vida dejó de tener peso,
para convertirse en ingrediente necesario
que me descubre a diario,
que mi vida dejó de serlo
para convertirse en un vuelo.

* La vida es darse. Darse. No hay alegría más alta.
(E. Galeano)



martes, 16 de octubre de 2012

Si pudiera volver a nacer

Si al morir pudiera volver a nacer
quisiera ser de nuevo la misma mujer.

Tan solo cambiaría el hueco vacío,
que con mis brazos arrullo cada día,
por el amor, sencillo y sincero,
de mi amante fiel.

domingo, 14 de octubre de 2012

Desorden sideral.
Suspiros aquí y allá.
Palpitos invisibles...
y vuelta a empezar.

No sé si algún día me querrá.
Quizás llegue y, con los ojos llenos de ternura, me diga:

     - Nena, ¿te vienes a pasear?





viernes, 5 de octubre de 2012

A destiempo

II. Llueve en mi corazón   (7 Marzo 2012)

  
Me arrojo a tus pies, sin dignidad,
una y otra vez.

¡Qué impulso,
venido de quién sabe dónde,
obliga a doblegar las rodillas
y dejarse flagelar!

Amor

¿Amor?

No

El amor no castiga.


III. El desierto ante mí  (28 Abril 2012)

Un vasto espacio abierto, abrasado,
infinito, muerto.
Mis ojos no alcanzan a ver el final.
Y cansados dejan caer  los párpados,
doloridos y mustios,
por el castigo al que están sometidos.


Te quiero, esa es mi verdad...
y se me ha perdido.