martes, 27 de noviembre de 2012

Alea iacta est

Te sueño desnuda,
inocente pero curtida.

Te veo transparente,
lánguida pero decidida.

Te respiro febril,
callada pero incauta.

Te quiero frágil, te quiero brava.

Te adivino dulce,
satisfecha pero bohemia.

Te contemplo triste,
sola pero deseada.

Te anhelo mía,
mía pero libre.

Te quiero libre, fuerte y misteriosa.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Luna blanca

Con el vaivén de unas leves alas
vino volando y se posó en la baranda de mi ventana.
No era nube, no era agua,
era luna y era blanca.

Cual soneto recitado bajo el balcón de la persona amada,
ella vino suavemente y calmada.

Penetró por las rendijas
y alegremente y con desparpajo
dijo:

   - ¡Levántate, qué es hora!

   - No es posible,
     si aún es madrugada.

Con los ojos somnolientos y desconcertada,
la busqué...

...y allí estaba,
riéndose de mí,
con risa amable,
brillante y nacarada.

   - ¿Por qué me despiertas a esta hora?, susurré.

   - Porque es la hora
     de verte de mi
     enamorada.

(Cualquier noche durante la primera primavera del año 1992)


jueves, 15 de noviembre de 2012

No tardes mucho, amor, no tardes


Tanto te he echado de menos toda mi vida,
que me duelen hasta los cimientos.

He dado pasos de gigante y he dado pasos de ciego,
pegándome golpes contra las paredes, contra las gentes,
sintiendo en mi garganta la sangre caliente y el frío hielo.
Sintiendo la tentación en mi carne
y haciendo, por pura desidia, el amor de forma distante.



Una tarde lluviosa,
tras los cristales de cualquier cafetería humeante,
tomando un té,
te hablaré de todas las cosas que debí haber hecho y no hice,
y que justo me trajeron al lugar donde quería estar.

Quería estar aquí,
para esperarte.
No moverme ni un milímetro
de las coordenadas en las que habito
en este hermoso mundo,
tan incierto como impío,
porque sé que estás a punto de llegar. 

Porque allí, en el lugar donde se forjan los sueños,
te soñé una mañana con los ojos abiertos.

Y te dije:

no tardes mucho, amor, no tardes.
Que te echaré tanto de menos toda mi vida
que me impedirá echar raíces tu ausencia,
y estaré a merced de los vientos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

El Dorado

Y en busca de El Dorado vamos,
y en busca de El Dorado voy.

Caminando sobre nuestros propios pasos.

Y en realidad no hay nada por descubrir,
todo estaba descubierto ya.

Melodías que son caricias,
y lágrimas que son arrancadas
de su lecho mortal.

Caminando sola y quizás no he aprendido nada.
Y es que cuando es el amor el que nos mantiene vivos...
el resto se desmorona, desaparece...
sólo melodías que son caricias,
melodías que son caricias,
caricias...y nada más.

Hablamos sin hablar,
damos sin pensar,
y avanzamos sin andar,
con tanto que dar
tanto que dar...