martes, 20 de octubre de 2015

Tan solo


Qué hacer si la tierra se hunde bajo tus pies descalzos. 
Qué hacer si el cielo se abre de azul turquesa
y el tiempo no te saca a pasear. 
Qué hacer si aún cogida de tu mano
dejo de sentir el sosiego de tus ramas al respirar. 
Qué hacer si ni tan siquiera el viento te busca
y te lleva a horcajadas a soñar. 



Qué hacer si echándote de menos 
el resto de mi vida,
la muerte no viniera a dejarme descansar. 

Qué hacer si los días sempiternos,
reclaman las noches donde te recuestas a añorar
unos labios, que aún siendo tuyos,
se olvidaron del camino por el que regresar. 

Qué hacer si te quiero en esta vida,
pero me pasé la parada donde tranquilamente
te sentaste a esperar. 

miércoles, 14 de octubre de 2015

La tierra espera


Y aún los grillos se resisten ante el primer embiste de frío del incipiente invierno.

Sólo los grillos y el resonar de unos pasos sombríos en las calles vacías.



Melancolía de olores suspendida,
orgía de colores que en la hierba
impaciente observa.
Gotas de lluvia que arrastran,
y que en cada latido recuerdan a unas hojas
la pronta llegada de su trágico final.

Que en el suelo, la tierra espera,
la tierra espera.

Tiempo de sol herido de muerte,
preludio de un invierno que empieza a brotar.
Tiempo de sol en el cielo abatido,
solsticio de miedo y de frío,
tal vez los años me enseñen a temerte y a amarte
con la misma intensidad.

viernes, 9 de octubre de 2015

Amanece

La espiral desbocada echa a andar y
saltas de obligación de aguja pequeña
a responsabilidad de aguja grande.
Imposiciones ajenas,
imposiciones propias y personales,
necesidades e, incluso a veces, justificaciones.

Amanece y la sangre echa a andar,
hay veces que hasta la escuchas circular.
El bullicio interior que no deja pensar.

Y en un segundo imperceptible
el corazón te rescata,
inspiras el aire fresco que te acompaña,
está ahí, silencioso, expectante,
esperando solo para ti,
y entonces un recuerdo,
una nota musical,
una historia,
o un cariño te salva y
¡oh milagro!
te piensas,
te recuerdas
y recuperas tu vida.

Somos solo el amor que llevamos dentro,
pero es suave, frágil  y delicado,
no entiende de prisas ni urgencias,
solo hay que reservarle el mejor espacio.